jueves, 26 de julio de 2007

Ya nada es lo que era

Recuerdo aquellas tardes de verano en las que solía pasarme horas bajo el árbol de mango que había en la parte trasera de mi casa.

Aquellas noches en las que todos los chicos salíamos a jugar y no entrábamos hasta bien tarde.Aquel sitio donde perfeccioné mi habla, donde sentí miedo, donde lloré por alguna reprimenda materna, donde celebré un sinnúmero de cumpleaños, donde adquirí aquellas cicatrices que recuerdan días de juegos.
Pero ya aquel sitio solo existe en mi memoria, aquel patio, aquella casa y aquellos amigos no son lo que eran.

Mi casa dejó de serlo para convertirse en un taller, ya nadie se volverá a sentar debajo del árbol de mango en las tardes de verano.

3 comentarios:

Romano dijo...

Bonito blog,,,,saludos desde Buenos Aires,,,,

Paseando por tu nube dijo...

Pocas cosas son las que consigue nuestra memoria del ayer igualar a la realidad de hoy, pero lo bonito es que siga viva esa memoria y nos lo puedas contar así de bonito.
Un beso de nuevo encuentro y otro de volveré

AROAMD dijo...

jo... mi árbol era de nísperos no de mangos... y los amigos han crecido, los de esa époica, tanto que ni creo que los reconociera si nos cruza una calle o en un ascensor... ultimamente siento nostalgia (sana) de esa epoca de niá, como que los recuerdos están reavivándose... quién sabe por qué
bonito blog!