viernes, 2 de noviembre de 2007

Llegó el diluvio de Noel y nadie tenía un arca


Cuatro días de intensas lluvias cayeron sobre el territorio de República Dominicana. La tormenta Noel nos dejó muchas pérdidas.


En ese tiempo demostramos lo inservible de muchas infraestructuras. En tan solo cuatro días de lluvias decenas de puentes colapsaron, en algunos ríos la madre naturaleza reclamó el terreno que pobres individuos han llamado hogar, el saldo de esto aún no se ha podido contar bien porque las aguas no han bajado.


De acuerdo a versiones oficiales son unas 73 personas muertas, 43 desaparecidas y 22,758 refugiadas, pero hay quienes dudan de la fiabilidad de este reporte y temen que sea el doble de las cantidades antes mencionadas.


En estos momentos es que todo pueblo muestra su solidaridad con sus conciudadanos. Algunos han empezado a recolectar donaciones para aquellos que logrando salvar la vida, perdieron todo lo material que con gran esfuerzo pudieron conseguir.

Mi Paraíso Soñado se viste de negro


Cuesta creer que hace apenas unas semanas Carmencita estaba con nosotros y ahora no lo está.


Ella era una de las propietarias de aquel negocio donde nos sentabamos a escuchar a Silvio o Pablo. Ahora solo estará con nosotros en el recuerdo.


Aquellos que la conocieron mejor estan sentidos con su partida, a muchos que lean esto les digo que ella debe estar en un lugar especial, destinado a los angeles.


No tuve la oportunidad de conocerla el tiempo suficiente, porque ningun tiempo es suficiente para conocer a nadie, pero en el tiempo en que la conocí me demostró ser alguien de corazón amable y cariñoso, por eso solo puedo desear que en cualquier parte que se encuentre esté bien.


!Carmencita te habrás ido, pero estarás en nuestros corazonez!

jueves, 11 de octubre de 2007

Proyecto sin titular, aún II

2. Durante la cena


Alrededor de las cinco de la tarde oí abrir la puerta, salí a ver, Catalina se dirigía a hacer unas compras y le pedí el periódico vespertino.

Cuando ella regresó me entregó el diario y me senté en el comedor, mientras ella preparaba algo en la cocina, no había división alguna así que cada uno podía ver lo que hacía el otro.

El titular era como me imaginaba o más o menos parecido, “Quince personas mueren en hechos delictivos”, me sonreí por el empleo de la palabra “personas”, la mayoría valía menos que una rata.

De acuerdo a la misma nota, ésta era la cifra más alta en los últimos tres años. Bueno, al menos alguien se beneficiaba de todo esto.

Catalina se acercó con un plato con dos emparedados. “¿Quieres?”

-No gracias, no tengo hambre.
-¿Qué dice la prensa?
-Solo que mataron a otras quince personas.
-Ah, nada nuevo.
-Sé que no hicimos ningún acuerdo, pero como arrendataria ¿no te interesa saber algo más de tu inquilino?
-Mientras menos sepa, mejor. Al menos por ahora.
-Y, ¿No te preocupa tu seguridad?
-Para nada, puedes estar seguro que amanecer otro día no está entre mis oraciones diarias, para eso ni siquiera rezo.

La falta de preocupación por su propia vida no llamaba mi atención para atacarla, por extraño que parezca me había acostumbrado a su presencia.

Durante las dos semanas siguientes todo transcurrió casi igual. Ambos salíamos de noche, ella a trabajar y yo mayormente a alimentarme.

Durante el día descansábamos y en la tarde nos reuníamos en el comedor. Ella en su habitual refrigerio y yo a leer las actividades de la noche anterior, o al menos eso era para mí el periódico.

Podría parecer extraño, pero día a día me parecía que Catalina estaba más pálida y una serie de moratones se le podían ver en algunas partes de los brazos, además cuando llegaba de la calle podía notar que traía una vendita en el brazo y un pequeño olor a sangre me indicaba que tenía una herida.

Una noche, en mi habitual cena, alguien me observaba, era ella. Solo estaba esperando a que gritara para tener una razón para matarla, pero lo único que me dijo fue, “nos vemos en casa”.

Ese “nos vemos en casa” me contrarió más que cualquier grito. Me alimenté poco y llegué temprano a casa, ella se encontraba ahí.

Su mirada hacia mi era la misma que me había ofrecido desde que me conocía. Una parte de mí creyó o quiso creer que ella no había visto nada.

Supongo que mi rostro no ocultaba mi turbación y eso la impulsó a hablar “No te preocupes, era un perro. Me mandó al hospital un par de veces, la última vez fue por una puñalada”

Se levantó la blusa que llevaba y me mostró la cicatriz alargada que tenía en el costado izquierdo.

Me fijé en su rostro tratando de encontrar algún rastro de miedo, su olor no me decía nada. Su mirada era más bien de curiosidad, me motivaba a hablar y lo hice tratando de llevarlo lo más casual posible. “Siempre me aseguro que tenga cola que le pisen”.

Me sonreí y ella, que ahora me miraba fijamente, notó mis colmillos. Su cara dio un cambio rápido, de sorpresa a una extraña mezcla de alegría, o eso me pareció, cuando me dijo “Wao, ustedes formaban parte de mis historias infantiles, pero creí que eran un mito… Un chupasangres”

Rechiné mis dientes, esas palabras siempre me parecieron una falta de respeto y soy de aquellos que les gustan que respeten. Por la expresión de mi cara era fácil notar que me había crispado esa observación.

- Disculpa, es que aún estoy en shock.
-Pues lo sabes disimular bien, para serte honesto en aquel callejón solo esperaba que gritaras para acabar contigo.
- Algo así me pareció notar, pero he visto tantas cosas desagradables que eso no me inmutó.
- Ni siquiera un vampiro bebiendo la sangre de un hombre.
-Como decirte, para vivir el tiempo que he vivido y en la forma que vivo, he visto y hecho ciertas cosas perturbadoras.
- Y, ¿No temes que te ataque?
- Quien quita y me hagas un favor
- Tu vida no puede ser tan mala para querer acabar con ella.
-Ya tengo los días contados desde que me diagnosticaron el virus del Sida. Diario tengo que inyectarme para mantenerlo controlado, pero llegará un momento en que una simple gripe terminará matándome y tu prometes quitarme esos años de incertidumbre en unos cuantos segundos, bienvenido seas.
Continuará...

jueves, 27 de septiembre de 2007

Proyecto sin titular, aún.

1. Nuevo en la ciudad


Cuando llegué a la ciudad, ésta era un infierno. Se cometían tres asesinatos por día. Ir a la policía no era lo más recomendable, la mitad era corrupta, la otra se hacía la vista gorda.

Un despido en masas no era buena idea. Si la criminalidad estaba alta, ¿Cómo sería con al menos cincuenta mil policías sin empleo?

Me encontraba en un oscuro callejón, fumaba un cigarrillo y miraba mi futuro hogar. Aún esta ciudad no sabía lo que era sangre.

Tenía que alimentarme bien antes de llegar con la persona que me rentaría una habitación, la cual ocuparía mayormente de día. El sol y yo no somos amigos.

Luego de cincuenta años en la tierra he visto pasar todo tipo de maldad, esa era mi maldición, no dejar de verla nunca. Y si mil años en mi vida vampirezca eran suficientes para purgarme vería muchos tipos más, en general, yo era una de las más peligrosas.

Durante mi camino comí algo ligero, solo dos ladrones de auto y un carterista, pero en menos de diez minutos ya había completado el promedio diario, pero aún no caliento.

Cuando llegué al apartamento me abrió la puerta una muchacha, por su aspecto no debía tener más de veinticinco años, pero sus ojeras demostraban que no había dormido bien en mucho tiempo.

Debido a su propia palidez no reparó mucho en la mía. Hicimos las presentaciones de lugar, sin ningún acto notarial de por medio, esa fue una de las razones que me motivaron a alquilar esta habitación.

Me llevó directo al cuarto, para cualquier otra persona le parecería que no tiene mucho espacio para sus cosas, pero yo no requería mucho espacio solo llevo conmigo una mochila. En realidad todo el apartamento era pequeño y estaba ubicado en una de las peores zonas de la ciudad, cualquiera que quisiera rentar aquí es porque tenía un pasado que no quería que nadie supiera.

Al poco rato que Catalina, mi arrendataria, me dejara oí abrirse la puerta principal y me dirigí a la ventana para verla salir, por su escasa ropa supe que ella tampoco es de las que duermen de noche.

Aún estaba ansioso y nunca he sido de los que se quedan en casa si tienen toda la noche disponible.

Me vestí con unos pantalones largos, camisa cuello tortuga y guantes (No llevo conmigo gran cantidad de ropa, pero la que tengo la cambio semanalmente). Luego de vestirme lo único que salía de mi piel era mi rostro, pero aún así quien me hubiera tocado sentiría un inmenso frío. Mi cuerpo era peor que estar al descubierto en una nevada.
En una disco, el aire acondicionado ayudaba a disimularlo un poco, pero no iba a pasar la noche entera en un lugar así, aún tenía algo de hambre, aunque siempre he tratado de no llegar a la gula.

Salí a la calle y a un grupo le pareció bueno querer asaltarme. Eran cinco y dos me apuntaban con una pistola, gran error, pero ese sería el único y último que cometerían, luego de cinco segundos no eran más que estadísticas policiales.

Una vez satisfecho me dirigí al antro, al fin y al cabo yo también gusto de divertirme. En la entrada ví a Catalina, un automóvil se detuvo frente a ella, luego de una pequeña charla se montó en el carro y se perdieron en la oscuridad.

Llegue a eso de las cinco, antes de que hubiera por lo menos un resplandor. Compré el periódico, siempre lo hago para tener algo que leer durante el día.

Ya a las siete de la mañana había leído todo lo que el periódico podría ofrecerme, no encontraba que hacer, me había desecho de los últimos libros que tenía, me los sabía de memoria, así que salí a deambular por el departamento.

En mi recorrido llegué a la cocina, ella estaba ahí sirviéndose un vaso de jugo, traía puesta un camisón negro y transparente, que cualquier hombre, incluyéndome, hubiera encontrado sexy.

- Erick (Nadie me llamaba con tanta familiaridad y menos sin conocerme) disculpa haberte despertado, es que acabo de llegar.
- No hay problema, yo también hace poco que llegué, solo venía por un poco de agua.

En realidad no quería nada, pero fue lo primero que se me ocurrió, ya que no sabía que tanta libertad tenía para moverme y ella no me limitó espacio alguno. Me fui a la habitación dejándola en la oscura cocina, en todo el apartamento no había nada que diera señales de que afuera el sol brillaba con su intensidad habitual.

Me pasé el resto de la mañana y la tarde meditando. En este mundo sin sueño esto era lo más cercano que tenía.
Continuará.....

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Paraiso soñado


En todas partes y a los lugares que asistes siempre encuentras uno en el cual te identificas y te relacionas y que al fin no dejas de visitar.


Este lugar en mi caso se llama Paraíso Soñado. Es una especie de cafeteria/centro de internet/copiadora que hay en las inmediaciones de la universidad, manejado por dos mujeres que se saben ganar el cariño de sus clientes.


La primera vez que fuí a él fue en el pequeño período en el que pertenecí al grupo de teatro de la universidad. Nos reuniamos ahí luego de los ensayos para escuchar música de Sabina, Silvio, Pablo y otros más de esa onda.


Me gustó porque se diferenciaba de los de alrededor. Ahora no estoy en el grupo y otros mas se han retirado e este también, pero nos solemos juntar de vez en cuando en nuestro paraíso soñado, que siempre guardará nuestra música favorita para esas reuniones.

jueves, 26 de julio de 2007

Ya nada es lo que era

Recuerdo aquellas tardes de verano en las que solía pasarme horas bajo el árbol de mango que había en la parte trasera de mi casa.

Aquellas noches en las que todos los chicos salíamos a jugar y no entrábamos hasta bien tarde.Aquel sitio donde perfeccioné mi habla, donde sentí miedo, donde lloré por alguna reprimenda materna, donde celebré un sinnúmero de cumpleaños, donde adquirí aquellas cicatrices que recuerdan días de juegos.
Pero ya aquel sitio solo existe en mi memoria, aquel patio, aquella casa y aquellos amigos no son lo que eran.

Mi casa dejó de serlo para convertirse en un taller, ya nadie se volverá a sentar debajo del árbol de mango en las tardes de verano.

El cielo gris


El cielo se viste de gris y nos arropa en ese manto
La ciudad, continúa su ritmo
Pero mi corazón se detiene a tu lado

El cielo gris, como te gusta
Pienso en ti aunque no estas
Y mi pensar te trae a mi lado

Suena el teléfono y sin dudar
Se que eres tu,
Me dices que el cielo esta gris y que estoy a tu lado

martes, 24 de julio de 2007

Llueve

Llueve y como en ocasiones anteriores no estas a mi lado.

No son distancias transoceanicas lo que nos separan son simples kilómetros

No estás cuando empieza a llover, o estas trabajando o lo estoy yo.

Cada vez que llueve pienso en ti, ¿Lo haces tu?



Llueve, pero hoy es más probable que te vea ¿Será así?

O jugará el destino una mala pasada y,

como en ocasiones anteriores no estaras a mi lado.

miércoles, 18 de julio de 2007

Amistad

Hay ciertas amistades que son valiosas por estar en desacuerdo con uno, por decirte su opinion aun sabiendo que no es la misma tuya, asi pasa con este amigo. En lo unico en que estamos de acuedo es en que no lo estamos.


El, en madrid y yo aqui, no acordamos ni en el mismo tipo de musica, pero aun asi aceptamos cada uno lo que le gusta al otro, aunque aqui entre nos creo que es que el quiere que me guste lo mismo que a el, yo tambien por mi lado trato igual, pero ninguno gana.


Yo sigo queriendo oir lo de ayer y el tambien. Me pregunta mis razones para escucharlas y aunque no fueron lo suficientemente convincentes lo calmaron por unos dias, es decir hasta nuestra proxima conversacion, donde el seguirá preguntandome lo mismo tratando de hacerme cambiar de parecer. Vamos a ver quien gana o si al final nos rendimos ambos y dejamos la fiesta en paz.

miércoles, 11 de julio de 2007

Recibiran

El lunes nueve de julio fue la huelga general de labores. El pueblo pide por varias cosas, pero el gobierno da un metro.



El pueblo pide mejores salarios, rebaja de la canasta familiar, menos apagones, arreglos de puentes, carreteras, hospitales, escuelas, pero el gobierno les dará un metro.


Una actividad muy ambiciosa en una isla en la que aún hay personas que no saben manejar una computadora, pero ellos recibiran un metro.



"El presidente quiere hacer un pequeño Nueva York" habían dicho cuando los elevados, pero no equivocaron porque nos trae el metro. El nivel de educación de la población en general no es muy alto, ¿Cómo manejaremos el metro?

martes, 10 de julio de 2007

Talvez

Acabo de entrar a un blog y conocí a una chica que es como yo, pero mejor. ¿Será la edad? Bueno, pero parece contestar muchas cosas que aún son una incertidumbre para mi.

Talvez mi blog no exprese lo mismo que el de ella, pero que va, aún hace falta que me encuentre yo, ¿Dónde estaré? ¿Quién me recordará el camino de regreso? si es que alguna vez hubo camino.

Inspiradas por la misma persona, talvez en un principio. Me alegra pensar que talvez, si me decidiera encontraría alguien con quien charlar, que las distancias el internet las puede derrotar.

Tal vez ella hablaría de Chile y yo de Santo Domingo. Ella hablaría de revolución y yo desearía creer en algo para revolucionar, pero todo cambiaría, tal vez yo diga algún título para algún artículo y ella reconocería a Ismael Serrano en mis letras, me preguntará que concierto me gustó y yo con tristeza diría que no he podido ir a ninguno, que no tengo referentes por faltarme los papeles y ambas reiríamos con tal alusión.

Entonces, luego de la risa, volveríamos a hablar de nuestros países, ella se desconectaría de la red y puede que nunca vuelva a hablar con ella, así que no sabría que me hizo escribir dos páginas de un encuentro que nunca sucedió.

viernes, 15 de junio de 2007

La ciudad es más vida que muerte

Vemos en estos tiempos y muy a nuestro pesar como los periódicos nos bombardean con noticias asesinas. Un hombre que viola a su hija de meses, que alguien en alguna esquina mató a otro por drogas, por pasiones cuyos odios duraran eternamente unos segundos.

Cuando día a día nos desayunamos dinamitas y bebemos la sangre de una ciudad marchita, es necesario recordar que es solo una minoría. Aun hay hombres que se despiertan con esperanzas de futuro, que creen que pueden hacer la diferencia, no hay que ahogarles sus deseos de un mañana mejor.

Así que, manos a la obra, quizás el positivismo no sea tan rentable como noticias de sangre y odio, pero no todo es negro y hay que recordar que en esta ciudad, como en muchas otras, hay mas vida que muerte.

jueves, 10 de mayo de 2007

A escribir se aprende escribiendo


Hace un tiempo, cuando estaba en el bachillerato, quise empezar a escribir, pero consideraba que lo que hacia no tenia la altura de los grandes escritores. Aunque realmente al principio nadie sabe exactamente como hacer algo, es la practica lo que hace al maestro.

En ese momento, llevada por aquellos sentimientos, deje de escribir. Pero ultimamente he querido retomar ese habito, pero como me dijo un amigo, no todo aquel que escribe es escritor. Debes conocer los personajes, incluso mas de lo que dices de ellos. Debes saber sus motivaciones, deseos, anhelos, lo mas minimo de ellos. Es mas debes saber porque tiene una marca en el brazo, si es que la tiene.

Pero, como mi obra maestra no será mi primera, este espacio es para publicar todos mis errores, desde el más atroz hasta el más aceptable, y luego de varios años yo poder ver hacia atras y decir como fue que empecé, porque "no pasa nada, estamos entre amigos", aunque a veces parezca que el enemigo está en control.